{"id":37120,"date":"2022-02-06T12:26:25","date_gmt":"2022-02-06T10:26:25","guid":{"rendered":"https:\/\/bylandry.com\/envert-v2\/no-clasificado\/2015\/11\/les-mille-visages-de-lamazonie\/"},"modified":"2022-02-06T21:32:18","modified_gmt":"2022-02-06T19:32:18","slug":"les-mille-visages-de-lamazonie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/envol-vert.org\/es\/actualidades\/2022\/02\/les-mille-visages-de-lamazonie\/","title":{"rendered":"A conocer las mil caras de la Amazon\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling\" style=\"--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;\" ><div class=\"fusion-builder-row fusion-row\"><div class=\"fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-one-full fusion-column-first fusion-column-last\" style=\"--awb-bg-size:cover;--awb-margin-bottom:0px;\"><div class=\"fusion-column-wrapper fusion-flex-column-wrapper-legacy\"><div class=\"fusion-text fusion-text-1\" style=\"--awb-text-transform:none;\"><p><strong><span style=\"color: #076633;\">Desafortunadamente calificada como s\u00edmbolo de pureza y abundancia, la Amazon\u00eda recibide tambi\u00e9n la penosa tarea de ser el \u00abpulm\u00f3n del planeta\u00bb. A puertas de la importante cumbre del clima, la COP 21, un breve an\u00e1lisis sobre el mayor bosque tropical del mundo resulta necesario. Descubra m\u00e1s al respecto en el siguiente art\u00edculo publicado por el sitio web<\/span> Troisi\u00e8me Baobab<span style=\"color: #076633;\">.<\/span><\/strong><\/p>\n<h4><strong>1541\u00a0: el descubrimiento de la Amazon\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p>Una expedici\u00f3n espa\u00f1ola dirigida por los hermanos Pizarro recorre un gran r\u00edo desde la cordillera de los Andes (Per\u00fa) hasta el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico en busca de una especia tan preciosa como el oro: la canela. Guiados por Francisco de Orellana, los conquistadores no encuentran canela, pero descubren <strong>un bosque gigantesco, poblado por criaturas desconocidas, plantas ex\u00f3ticas y seres que r\u00e1pidamente asocian con las amazonas guerreras<\/strong>, hijas de Ares y la ninfa Harmon\u00eda de los poemas de Homero. Los conquistadores identifican ah\u00ed, en ese espacio anfibio donde las exuberantes flora y fauna fascinan tanto como perturban, aquel reino m\u00edtico con el que el mundo occidental sue\u00f1a desde la antig\u00fcedad. M\u00e1s a\u00fan, la cr\u00f3nica de la expedici\u00f3n redactada por Gaspar de Carvajal describe un ritual muy extra\u00f1o en el cual un rey ind\u00edgena se ba\u00f1a en el lago Parima y emerge de sus aguas cubierto de oro<strong>: es as\u00ed que la leyenda de El Dorado toma forma<\/strong>. Seguidamente, este bosque de contornos inciertos recibe el <strong>nombre del mito que evoca.<\/strong><\/p>\n<p>De esta manera se descubre <strong>el mayor bosque tropical del mundo<\/strong>. Para Europa, <strong>la Amazon\u00eda \u00abnace\u00bb con un car\u00e1cter m\u00edtico<\/strong>; sin embargo, la densidad de su vegetaci\u00f3n, as\u00ed como las condiciones clim\u00e1ticas, impiden su integraci\u00f3n en los territorios colonizados por los imperios europeos que se establecieron en el continente en los siglos XVI y XVII. Lo mismo suceder\u00eda luego en los estados independientes que los sucedieron. Durante los cuatro siglos que siguieron a su descubrimiento, la Amazon\u00eda sigui\u00f3 siendo un <strong>\u00abser no geogr\u00e1fico\u00bb<\/strong>, un marginado espacio blanco en el mapa a pesar de encontrarse en el coraz\u00f3n del continente. Pero, \u00bfcu\u00e1ntas expediciones de misioneros, comerciantes y soldados intentaron penetrar en sus secretos, alimentando <strong>fantas\u00edas<\/strong> y consolidando los <strong>mitos emergentes<\/strong>? Este bosque tropical se convierte en una <strong>promesa de riquezas inagotables y conquistas gloriosas<\/strong>, y los relatos de los exploradores nutren la imaginaci\u00f3n de los europeos, acabando por dar forma a una <strong>Amazon\u00eda llamada unas veces el \u00abPara\u00edso Perdido\u00bb y otras el \u00abInfierno Verde\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>Ciertamente, la selva amaz\u00f3nica siempre ha dado lugar a diversos mitos: desde cosmolog\u00edas ind\u00edgenas hasta leyendas del mundo occidental, y desde el mito de la selva virgen deshabitada hasta el famoso espejismo moderno del \u00abpulm\u00f3n del planeta\u00bb. Un gran n\u00famero de fantas\u00edas que, <strong>al congelar la imagen de la Amazon\u00eda <\/strong>en las mentes del colectivo, <strong>despiertan la codicia <\/strong>y<strong> materializan los desaf\u00edos que rodean su futuro<\/strong>. Parad\u00f3jicamente, la existencia de estos mitos ha contribuido a <strong>forjar la Amazon\u00eda<\/strong> que conocemos hoy en d\u00eda, al mismo tiempo que ha negado la propia esencia de este bosque tropical: <strong>una extrema fragilidad junto a una gran complejidad.<\/strong><\/p>\n<h4><strong>El Dorado de las leyendas<\/strong><\/h4>\n<p>Deteng\u00e1monos un momento en el mito de <strong>\u00abEl Dorado\u201d<\/strong>, que ilustra muy bien esta <strong>curiosa paradoja<\/strong>. Como todo mito, se trata de una <strong>compleja construcci\u00f3n<\/strong> de la mente que entrelaza <strong>hechos reales e imaginarios<\/strong>, evocaciones tradicionales y leyendas, revelando los anhelos colectivos y las necesidades metaf\u00edsicas del hombre. En realidad, los conquistadores presenciaron la ceremonia de entronizaci\u00f3n del rey de los chibchas, una comunidad de la Amazon\u00eda colombiana. Durante la ceremonia, el futuro monarca se cubre con polvo de oro para encarnar al sol. Mientras se sumerge en un arroyo, los miembros de la comunidad lanzan objetos de oro, muchos de los cuales fueron encontrados en el lago Guatavita y ahora se exponen en el Museo del Oro de Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Sin embargo, las cr\u00f3nicas sobre este ritual tambi\u00e9n trajeron a la mente de los europeos las famosas \u00abCiudades de Oro\u00bb, aquellas pagodas de techo dorado de Birmania mencionadas en los relatos de Marco Polo. El <strong>malentendido<\/strong> no se hizo esperar y las expediciones se multiplicaron, todas en busca de una <strong>civilizaci\u00f3n hecha de oro, perdida en las profundidades de la selva<\/strong> y que tra\u00eda a la memoria la gloria de la conquista del Imperio Inca y los montones de oro arrebatados a los ind\u00edgenas. Los propios nativos comenzaron a difundir el rumor, amplific\u00e1ndolo, se\u00f1alando a los aventureros lugares inexplorados con la finalidad de escapar de la conquista, empujando a estos exploradores a perderse cada vez m\u00e1s en la humedad del bosque tropical. <strong>La codicia y la ignorancia se convierten en la fiebre del oro<\/strong>.<\/p>\n<p>A pesar de las peque\u00f1as cantidades de oro encontradas en los siglos XVI y XVIII en las regiones de Mato Grosso, Goi\u00e1s y Maranh\u00e3o en Brasil<strong>, el mito de El Dorado<\/strong> se <strong>aferra a la Amazon\u00eda<\/strong>. Incluso hoy en d\u00eda, las poblaciones y Estados siguen convencidos de que contiene <strong>yacimientos sin explotar<\/strong>.<\/p>\n<p>Incluso en este caso, el mito se inspira en la realidad. La Amazon\u00eda es una especie de \u00abEl Dorado\u00bb, un territorio de superlativos. Con una superficie aproximada de 7,3 millones de km<sup>2<\/sup>, atraviesa nueve pa\u00edses (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Per\u00fa, Guyana, Guyana Francesa, Surinam y Venezuela) y contiene<strong> la mayor reserva de agua dulce y biodiversidad del planeta<\/strong>: 300 especies de mam\u00edferos, mil especies de aves, 2 mil especies de peces, 60 mil especies de plantas superiores, 2 millones 500 mil especies de insectos, etc. Es cierto, la Amazon\u00eda <strong>tiene todos los signos de riqueza<\/strong>, y ante tanta exuberancia es evidente que los prospectores e industriales han seguido probando suerte a lo largo de los siglos, excavando la tierra en busca de oro y metales preciosos, removiendo el suelo y desfigurando la selva. Pero no fue hasta 1950 que las primeras excavaciones revelaron la presencia de grandes cantidades de cobre, n\u00edquel, hierro y, por supuesto, oro. A finales de los a\u00f1os 70, una <strong>nueva fiebre sacude a la Amazon\u00eda<\/strong>: cerca de un mill\u00f3n de mineros artesanales, o buscadores de oro conocidos como <em>garimpeiros<\/em>, se aventuran a la prospecci\u00f3n de la famosa mina de Serra Pelada en el estado brasile\u00f1o de Par\u00e1.<\/p>\n<p>Si tenemos en cuenta que hay que remover en promedio un metro c\u00fabico de tierra para tratar de encontrar 2 gramos de oro, la magnitud del da\u00f1o hecho a la selva y a sus suelos es inimaginable. El entorno natural est\u00e1 sufriendo una <strong>transformaci\u00f3n profunda<\/strong>, si es que no irreversible: \u00e1rboles arrancados de ra\u00edz, suelos removidos, aguas contaminadas con mercurio, invasi\u00f3n de las reservas ind\u00edgenas, enfermedades provocadas por la llegada masiva de poblaciones fluctuantes, contrabando, desarrollo de peque\u00f1as ciudades emergentes, etc. <strong>Para una producci\u00f3n oficial estimada en 50 toneladas al a\u00f1o, la lista de consecuencias es aterradora<\/strong>. La regi\u00f3n de Madre de Dios, en la Amazon\u00eda peruana, es hoy el nuevo escenario de una fiebre del oro especialmente destructiva: la extensi\u00f3n de la miner\u00eda aur\u00edfera ilegal aument\u00f3 en un 400 % entre 1999 y 2014, hasta el punto de ser hoy en d\u00eda <strong>la principal causa de destrucci\u00f3n de bosques en la regi\u00f3n<\/strong>, por delante de la agricultura intensiva o migratoria, la ganader\u00eda o la explotaci\u00f3n forestal.<\/p>\n<p>En cuanto al hierro, la Amazon\u00eda tiene desgraciadamente la segunda mayor reserva del mundo en la monta\u00f1a Serra dos Caraj\u00e1s, entre los r\u00edos Tocantins y Xing\u00fa, Brasil. Descubierta en 1967, la reserva contiene cerca de 18 mil millones de toneladas de hierro con una ley de 66 %. La mina de Caraj\u00e1s, que empez\u00f3 a funcionar en 1986, tambi\u00e9n es tristemente c\u00e9lebre por provocar la <strong>destrucci\u00f3n indiscriminada de ecosistemas. <\/strong>Al poseer una veta de 300 m de espesor excavada a cielo abierto, una v\u00eda f\u00e9rrea y carreteras para el transporte del hierro, y ciudades para el alojamiento de sus trabajadores, la mina contribuy\u00f3 enormemente a la destrucci\u00f3n y contaminaci\u00f3n de la selva de la regi\u00f3n de Minas Gerais mientras <strong>daba forma a un nuevo territorio<\/strong> que en la actualidad sigue siendo <strong>uno de los mayores conglomerados de la industria minera de Brasil<\/strong>.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que un simple mito, que congel\u00f3 la imagen de una Amazon\u00eda con riquezas inagotables en la mente del colectivo, contribuy\u00f3 al inicio de un <strong>irreparable<\/strong> <strong>ciclo de destrucci\u00f3n de ecosistemas<\/strong>. Desde luego, este mito no es el \u00fanico culpable, pero debido a que la leyenda de El Dorado se asoci\u00f3 a la selva amaz\u00f3nica, esta ha sufrido los <strong>impactos devastadores de una explotaci\u00f3n desmedida<\/strong> de materias primas y minerales durante 500 a\u00f1os, generando una <strong>curiosa paradoja<\/strong> en la que el mito \u00ab<strong>moldea<\/strong>\u00bb tanto como \u00ab<strong>destruye<\/strong>\u00bb el territorio.<\/p>\n<h4><strong>De la riqueza del subsuelo a la fragilidad del suelo<\/strong><\/h4>\n<p>Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 del mito de El Dorado y de la imagen de fuente inagotable de recursos que transmite, esta <strong>riqueza del <em>subsuelo<\/em> esconde otra realidad: un bosque con <em>suelos<\/em> extremadamente fr\u00e1giles<\/strong>. La riqueza de sus ecosistemas solo es comparable con su <strong>vulnerabilidad<\/strong>. La Amazon\u00eda es tanto un ambiente h\u00famedo como un bosque perenne, es decir, un bosque cuyas plantas mantienen sus hojas verdes todo el a\u00f1o. Al vivir al ritmo de estaciones secas y lluviosas, este bosque tropical crea su propio microclima: el 50 % del agua de lluvia que cae en la Amazon\u00eda procede de la evapotranspiraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n, un agua que es reciclada por la propia selva, un agua que origina el crecimiento y la diversidad de la flora. Por lo tanto, esta flora depende de la cantidad de humedad en la atm\u00f3sfera y de la retroalimentaci\u00f3n de dicha humedad, lo que explica que la <strong>diversidad<\/strong> de la flora vaya de la mano con su <strong>vulnerabilidad<\/strong>. De igual forma, la biodiversidad forestal depende del humus que recubre el suelo y no de la riqueza que este tenga en nutrientes. Los suelos amaz\u00f3nicos son <strong>qu\u00edmicamente pobres<\/strong> y <strong>especialmente \u00e1cidos<\/strong>. La gran mayor\u00eda es deficiente en f\u00f3sforo, potasio y nitr\u00f3geno; a penas un 8 % es f\u00e9rtil. Lo cierto es que est\u00e1n <strong>entre los m\u00e1s pobres del planeta<\/strong>. Por lo tanto, es importante comprender que esta selva d\u00e9bilmente enraizada se regenera en su propio humus y vive <em>sobre s\u00ed misma<\/em>: crece <em>sobre<\/em> el suelo y no <em>del<\/em> suelo. La exuberancia de su flora y fauna nos hace olvidar que la diversidad de sus ecosistemas no equivale a estabilidad; por el contrario, se trata de una <strong>inherente fragilidad<\/strong> en la que los ecosistemas pueden ser desequilibrados f\u00e1cilmente. Debido a esto, es comprensible que <strong>la explotaci\u00f3n de los suelos y subsuelos<\/strong>, ya sea para la extracci\u00f3n de minerales, la tala de \u00e1rboles para la ganader\u00eda y la venta, o para una agricultura que no tiene en cuenta las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de los suelos amaz\u00f3nicos, conduzca a <strong>una degradaci\u00f3n de ecosistemas que a veces es irreparable<\/strong>.<\/p>\n<h4><strong>La selva virgen deshabitada o la fantas\u00eda del Para\u00edso Perdido<\/strong><\/h4>\n<p>Pero no todos los mitos del estilo de El Dorado tienen un impacto tan da\u00f1ino en la Amazon\u00eda. <strong>Algunos incluso contribuyen en la actualidad a la conservaci\u00f3n del bosque tropical exacerbando torrentes de compasi\u00f3n en la opini\u00f3n p\u00fablica occidental, a pesar de transmitir una imagen completamente distorsionada de la Amazon\u00eda<\/strong>. El mito de la \u00abselva virgen deshabitada\u00bb, el santuario ind\u00edgena, es un ejemplo perfecto. En la actualidad, es una especie de <strong>imagen <em>Epinal<\/em> de la Amazon\u00eda<\/strong>, una representaci\u00f3n contempor\u00e1nea sobrevalorada y desfasada, formada a partir de una visi\u00f3n claramente occidental de \u00abnaturaleza\u00bb. Originada en el siglo XIX junto a un romanticismo europeo, esta visi\u00f3n es la de una naturaleza fant\u00e1stica y perfecta, un Ed\u00e9n santificado que no ha sido corrompido por la mano del hombre. De esta forma, surge la fantas\u00eda del \u00ab<strong>Para\u00edso Perdido<\/strong>\u00ab, y la Amazon\u00eda se convierte as\u00ed, para el inconsciente colectivo, en el s\u00edmbolo mismo de la naturaleza amenazada por el hombre. Basta una r\u00e1pida b\u00fasqueda en l\u00ednea para notarlo: si se teclea la palabra \u00abAmazon\u00eda\u00bb, las primeras im\u00e1genes que aparecen son las de una vasta extensi\u00f3n de selva plana donde serpentea el r\u00edo Amazonas y abunda una rica fauna, o incluso fotos de una deforestaci\u00f3n brutal y de ind\u00edgenas en peligro.<\/p>\n<p>Las ONG que luchan contra la deforestaci\u00f3n o protegen los derechos de los ind\u00edgenas han <strong>explotado en gran medida esta visi\u00f3n occidentalizada de la naturaleza en sus campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n<\/strong>. El uso de im\u00e1genes y fotos de una Amazon\u00eda de naturaleza idealizada, amenazada por la deforestaci\u00f3n, y de ind\u00edgenas \u00abbuen salvajes\u00bb abandonados a su suerte, ha movilizado muchos fondos para su conservaci\u00f3n, aunque se trate de una reinvenci\u00f3n un tanto ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Es cierto que la Amazon\u00eda es lo que se conoce como una \u00ab<strong>selva virgen<\/strong>\u00bb habitada por varias comunidades ind\u00edgenas. Pero hoy en d\u00eda esta afirmaci\u00f3n es <strong>simplista<\/strong>; como siempre, en los matices est\u00e1 la realidad. <strong>\u00bfQu\u00e9 entendemos por \u00abselva virgen\u00bb?<\/strong> Podemos sustituir este t\u00e9rmino por \u00abbosque primario\u00bb, es decir, un bosque formado por \u00e1rboles de cientos de a\u00f1os de antig\u00fcedad y en el que no se aprecian rastros de actividad humana con claridad. Los bosques primarios constituyen el 33 % de bosques de la Tierra y albergan al menos un 75 % de la biodiversidad mundial. Estos est\u00e1n en v\u00edas de desaparecer en el Sudeste Asi\u00e1tico y en Sudam\u00e9rica debido a un complejo proceso de deforestaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>No obstante, los grandes bosques v\u00edrgenes de hoy en d\u00eda tambi\u00e9n est\u00e1n formados por bosques \u00absecundarios\u00bb.<\/strong> Se trata de bosques que han vuelto a crecer de forma espont\u00e1nea o por actividad humana despu\u00e9s de que el bosque primario fuera eliminado por causas naturales o humanas. Los bosques secundarios son m\u00e1s densos y sus \u00e1rboles son m\u00e1s peque\u00f1os. Es as\u00ed que tres cuartas partes de las zonas forestales del planeta est\u00e1n <em>antropizadas<\/em>, es decir, modificadas por el hombre; la Amazon\u00eda no es una excepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Asimismo, los espacios naturales como los bosques son <strong>espacios <em>sociales<\/em><\/strong>. Ciertamente, la Amazon\u00eda es enorme y algunos lugares, sobre todo en Brasil, siguen siendo inaccesibles para aquellos ajenos a este bosque tropical. Sin embargo, muchas zonas forestales de la Amazon\u00eda han sido modeladas durante siglos por sus pueblos originarios, tanto antes como mucho despu\u00e9s de la llegada de los europeos. Las diversas peticiones y campa\u00f1as de las ONG a favor de <strong>un<\/strong> <strong>\u00absantuario\u00bb de la Amazon\u00eda, al interior de un \u00e1rea natural cerrada a todo ser humano, no aportan una respuesta concreta al problema de su extinci\u00f3n<\/strong>. Estas campa\u00f1as muestran que sobre la Amazon\u00eda se proyecta la t\u00edpica relaci\u00f3n occidental con la naturaleza. Evidencian una <strong>\u00abpatrimonializaci\u00f3n\u00bb del bosque tropical. <\/strong>En otras palabras, la Amazon\u00eda es elevada al rango de herencia de la humanidad, lo que implica tambi\u00e9n una apropiaci\u00f3n social y cultural de este espacio forestal por parte de las sociedades occidentales.<\/p>\n<p>Sin embargo, <strong>esta concepci\u00f3n de la Amazon\u00eda como un santuario exclusivo para ind\u00edgenas es peligrosa en el sentido de que excluye a las poblaciones locales amaz\u00f3nicas no ind\u00edgenas<\/strong>, aunque estas sean portadoras de soluciones para la protecci\u00f3n del bosque tropical. En la actualidad, muchos pa\u00edses amaz\u00f3nicos y ONG para el desarrollo intentan tomar en cuenta a las poblaciones locales y sus contribuciones beneficiosas para la selva (selecci\u00f3n de especies, medidas de conservaci\u00f3n, etc.) en sus pol\u00edticas y planes de conservaci\u00f3n. Estas poblaciones locales, que a menudo son las grandes ausentes en los discursos de sensibilizaci\u00f3n de las ONG y que siguen siendo se\u00f1aladas por algunos Estados amaz\u00f3nicos como parte de la lista de responsables de la deforestaci\u00f3n, son de hecho<strong> las primeras ecologistas y pioneras<\/strong> en tomar medidas para la preservaci\u00f3n del bosque. De esta manera, se produce una lenta evoluci\u00f3n de la representaci\u00f3n de la selva amaz\u00f3nica en la mente del colectivo: ya no se la imagina como un espacio \u00abdeshumanizado\u00bb y deshabitado, sino como una <strong>fuente de numerosos servicios econ\u00f3micos, sociales y culturales<\/strong> que proporciona a las comunidades nativas y a las poblaciones locales los medios para subsistir, as\u00ed como ingresos.<\/p>\n<h4><strong>M\u00e1s all\u00e1 de la selva: una Amazon\u00eda de ciudades y su cortejo de habitantes<\/strong><\/h4>\n<p>De igual forma, nos apresuramos a olvidar que la Amazon\u00eda de la selva coexiste ahora con la Amazon\u00eda <strong>de las ciudades<\/strong>. Tras siglos de pol\u00edticas de colonizaci\u00f3n y valorizaci\u00f3n, secciones enteras del territorio amaz\u00f3nico se han integrado a la red nacional a trav\u00e9s de las v\u00edas de comunicaci\u00f3n. Las Amazonias peruanas y colombianas son las m\u00e1s pobladas: en Per\u00fa, la <em>Selva<\/em> representa casi el 60 % del territorio nacional; y mientras sigue constituyendo una frontera con Brasil, al estar tan alejada del coraz\u00f3n econ\u00f3mico del pa\u00eds, la Amazon\u00eda peruana es una de las tres grandes regiones de la naci\u00f3n. Est\u00e1 pr\u00e1cticamente integrada al territorio nacional, con su cultura, sus ciudades, sus carreteras y su administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la poblaci\u00f3n de la Amazon\u00eda peruana es m\u00e1s urbana que rural. Aunque solo representa el 14,31 % de la poblaci\u00f3n total del pa\u00eds, est\u00e1 experimentando una expansi\u00f3n sin precedentes, con un aumento del 132 % entre 1981 y 2007. En Brasil, la poblaci\u00f3n de la Amazon\u00eda ha pasado de 6 a 25 millones de habitantes en 50 a\u00f1os. Aunque la densidad poblacional sigue siendo baja, est\u00e1 claro que la Amazon\u00eda ya no es un gran desierto humano. <strong>La idea de internacionalizarla, <\/strong>es decir, sustraer el territorio a los nueve Estados de la cuenca y ponerlo bajo el control de la comunidad internacional con el objetivo declarado de \u00absalvar\u00bb la Amazon\u00eda de una desaparici\u00f3n segura, <strong>pregonada por muchas ONG como el remedio milagroso al peligro de la deforestaci\u00f3n, sigue siendo una respuesta completamente inapropiada<\/strong>. Esto es olvidar su multiplicidad de realidades; negar el derecho de sus poblaciones y Estados a gestionar sus propios asuntos y los m\u00faltiples esfuerzos realizados desde los a\u00f1os 2000 para su conservaci\u00f3n y desarrollo sostenible. A fin de cuentas, es negar la existencia misma de sus poblaciones y su cultura, y privarlas del derecho de decidir su futuro. Si se internacionaliza la Amazon\u00eda, \u00bfqu\u00e9 pasar\u00e1 con los millones de habitantes, ind\u00edgenas, mestizos, peruanos, colombianos, brasile\u00f1os y otros? \u00bfQu\u00e9 nacionalidad y qu\u00e9 lugar ocupar\u00e1n en esta nueva configuraci\u00f3n?<\/p>\n<h4><strong>El pulm\u00f3n del planeta: la Amazon\u00eda, un tesoro universal<\/strong><\/h4>\n<p>Por \u00faltimo, otro mito contempor\u00e1neo revela los mismos mecanismos de apropiaci\u00f3n y elevaci\u00f3n de la Amazon\u00eda al estatus de s\u00edmbolo supremo de la naturaleza: el famoso espejismo moderno del \u00abpulm\u00f3n del planeta\u00bb, <strong>frase impactante<\/strong> empleada en una campa\u00f1a de sensibilizaci\u00f3n del WWF en la d\u00e9cada del 2000 cuya afirmaci\u00f3n se ha repetido de art\u00edculo tras otro y ha terminado por tomarse como una verdad.<\/p>\n<p>Aun cuando la intenci\u00f3n es loable, la definici\u00f3n de la Amazon\u00eda como \u00abpulm\u00f3n del planeta\u00bb, repetida por ciertas ONG como Greenpeace y WWF, <strong>carece de base cient\u00edfica<\/strong>, al menos por el momento. Los bosques producen ox\u00edgeno durante el proceso de fotos\u00edntesis, y sin duda este hecho es el origen de la confusi\u00f3n: las plantas verdes absorben di\u00f3xido de carbono (CO2) y liberan diox\u00edgeno (O2); sin embargo, los bosques tambi\u00e9n consumen mucho diox\u00edgeno, manteniendo un equilibrio casi perfecto entre producci\u00f3n-consumo de O2 y consumo-producci\u00f3n de CO2, lo que los ecologistas conocen tambi\u00e9n como \u00abcl\u00edmax\u00bb.<\/p>\n<p><strong>En otras palabras, la selva amaz\u00f3nica absorbe tanto ox\u00edgeno como libera, y libera tanto CO2 como absorbe.<\/strong><\/p>\n<p>Por tanto, afirmar que hay que proteger la selva amaz\u00f3nica porque nos proporciona parte del ox\u00edgeno que respiramos, como explican algunas ONG, es un bonito atajo. Se trata de una <strong>simplificaci\u00f3n verdaderamente chocante para el p\u00fablico en general <\/strong>que ha provocado un sentimiento de culpa en el mundo moderno y permitido la recaudaci\u00f3n de muchos fondos.<\/p>\n<p>De hecho, todav\u00eda sabemos muy poco del rol espec\u00edfico de los bosques en la renovaci\u00f3n del ox\u00edgeno de la atm\u00f3sfera, pero mientras no se demuestre lo contrario, <strong>la Amazon\u00eda no merece el famoso t\u00edtulo de \u00abpulm\u00f3n del planeta\u00bb, que ser\u00eda m\u00e1s apropiado para los oc\u00e9anos, los verdaderos responsables de la renovaci\u00f3n del ox\u00edgeno<\/strong>.<\/p>\n<p>Por otro lado, la Amazon\u00eda es un <strong>sumidero de carbono<\/strong> en el sentido de que su biomasa, si llegara a descomponerse por completo, contendr\u00eda aproximadamente 100 mil millones de toneladas de carbono. Los repetidos incendios en la selva amaz\u00f3nica tienen un impacto extremadamente nocivo en el clima: por cada hect\u00e1rea que se convierte en humo, se liberan entre 150 a 190 toneladas de CO2 en la atm\u00f3sfera. Adem\u00e1s de liberar di\u00f3xido de carbono a trav\u00e9s de la quema o la descomposici\u00f3n de \u00e1rboles, la deforestaci\u00f3n tambi\u00e9n provoca la erosi\u00f3n del suelo, la escasez de agua, el aumento de las sequ\u00edas extremas y, en \u00faltima instancia, una desecaci\u00f3n definitiva del clima local.<\/p>\n<p>Un an\u00e1lisis de la revista cient\u00edfica <em>Nature<\/em> publicado en 2012 demuestra la relaci\u00f3n entre deforestaci\u00f3n y aumento de episodios de sequ\u00edas extremas luego de que se presentaran hechos similares en las cuencas de Tocantins y Araguaia en Brasil. La Amazon\u00eda, en v\u00edas de extinci\u00f3n, podr\u00eda convertirse en un \u00abcontribuyente neto de CO2\u00bb en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, la verdadera riqueza de la Amazon\u00eda no reside tanto en la producci\u00f3n de ox\u00edgeno o en la conglomeraci\u00f3n de carbono, sino <strong>en el tesoro de la biodiversidad y la pluralidad de pueblos y culturas que contiene<\/strong>. M\u00e1s all\u00e1 de los mitos que tienden a congelarla en una proyecci\u00f3n de nuestras fantas\u00edas, es <strong>esta complejidad<\/strong>, <strong>esta multiplicidad de realidades y esta diversidad social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica, lo que debemos comprender si queremos abordar eficazmente los retos de su conservaci\u00f3n<\/strong>. M\u00e1s all\u00e1 del mito de El Dorado, la Amazon\u00eda es una selva extremadamente fr\u00e1gil. M\u00e1s all\u00e1 del mito de una selva virgen y deshabitada, se trata de una Amazon\u00eda que permite la supervivencia de muchas poblaciones mestizas. Estas poblaciones respetan la selva y tambi\u00e9n la explotan de manera razonable, a pesar de ciertos discursos simplistas de ecologistas y pol\u00edticos. M\u00e1s all\u00e1 del mito del pulm\u00f3n del planeta, para nosotros es una selva preciosa, <strong>incluso m\u00e1s fascinante y misteriosa que las leyendas, y que a\u00fan nos falta descubrir.<\/strong><\/p>\n<\/div><div class=\"fusion-clearfix\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Brandie bien malgr\u00e9 elle comme un symbole de virginit\u00e9 et d\u2019abondance, l\u2019Amazonie a m\u00eame \u00e9t\u00e9 affubl\u00e9e de la lourde responsabilit\u00e9 de \u201cpoumon de la plan\u00e8te\u201d. 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