Publicado el: 05/05/20263,2 min de lectura

¿Qué es un estanque?

Todos tenemos una imagen colectiva de lo que es un estanque: imaginamos una pequeña masa de agua, más pequeña que un lago, en el fondo de un jardín. En él veremos algunas ranas, dos o tres patos, nenúfares, quizá un olor a lodo y mosquitos. A primera vista, nada muy interesante y, sin embargo, desde 2019 acompañamos a los agricultores y agricultoras a restaurar sus charcas y a crear otras nuevas, pero ¿por qué?, se preguntarán.

Porque un estanque es un ecosistema complejo, muy a menudo rico en biodiversidad (anfibios, libélulas, moluscos, crustáceos, insectos acuáticos, plantas, etc.) y estrechamente vinculado a los ecosistemas vecinos. De hecho, es una zona de reproducción, de refugio o la despensa de muchísimas especies. También son refugios que permiten a muchos seres vivos sobrevivir a condiciones climáticas temporales difíciles (sequía, incendios, olas de calor…).

El estanque es, por tanto, un elemento muy importante del mundo agrícola y rural; sus habitantes son numerosos y, entre ellos, hay muchos que contribuyen a cuidar los cultivos. Los odonatos, por ejemplo (orden de insectos que incluye a las libélulas y las caballitos del diablo), son superdepredadores de insectos, capaces de devorar varias decenas al día. Cuidado con los parásitos de los cultivos: cazando en un radio de más de 100 metros alrededor de su punto de agua, la libélula regula así eficazmente las plagas, y su larva no se queda atrás, reduciendo considerablemente el riesgo de proliferación de mosquitos. Y estos son solo algunos de los habitantes del estanque; los sapos y las ranas tampoco se quedan atrás a la hora de comerse su parte de plagas de los cultivos.

Además de su interés para la biodiversidad, el estanque también aporta grandes beneficios a los sistemas agrícolas con los que está vinculado. Los lodos de dragado, obtenidos al limpiar el estanque cada 5 o 10 años (porque, sí, un estanque requiere mantenimiento), son muy ricos en nutrientes y desde hace tiempo son muy apreciados para enriquecer los suelos. El agua que contiene ayuda a mantener la humedad en los suelos que la rodean y, en algunos casos, se puede utilizar para regar los cultivos, ¡pero cuidado! Esto puede poner en peligro a los habitantes del estanque.

tritón

Pero, ¿cómo se instala un estanque?

Pues se excava, pero hay que saber cómo hacerlo. Necesitarás:

  • Elegir bien su ubicación, adaptada a tu terreno en función de la pendiente, la naturaleza del suelo y las corrientes de agua subterráneas, prestando especial atención a no poner en peligro los humedales ya existentes.

  • Decidir cómo gestionar la impermeabilización: ¿tiene suficiente arcilla en el suelo para que su estanque sea naturalmente impermeable, o necesitará añadir una lona?

  • Determinar la profundidad y la superficie del estanque; tenga en cuenta que un estanque funcional debe tener al menos 50 m² y 1,5 metros de profundidad. Las orillas deben tener una pendiente suave, preferiblemente con escalones de profundidad.

  • Elija cómo y cuándo excavar. Es preferible realizar los trabajos durante la época más fría y seca del año. Si utiliza maquinaria, lo óptimo es trabajar sobre suelo helado, pero con herramientas manuales la tarea será imposible.

Así, hemos acompañado la restauración y excavación de 45 estanques a lo largo de los 6 años de duración del proyecto. Si quieres saber más, hemos elaborado una ficha técnica para comprender las sutilezas de la creación de un estanque; si no te conviene contar con el acompañamiento de profesionales, está disponible aquí (en francés) :

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