Publicado el: 31/05/20227 min de lectura

Del 10 al 14 de mayo un equipo conformado por pobladores de comunidades aledañas a la Concesión de Conservación Yanayacu Maquia (Mahuizo, Santa Lucía, Selva Alegre y Nueva Florida) de Loreto, guardaparques de la CCYM así como representantes de la ONG Envol Vert realizaron una viaje de aprendizaje a las comunidades nativas de Veinte de Enero y Yarina localizadas dentro de la Reserva Nacional Pacaya Samiria (RNPS). Este viaje tuvo como objetivo vivenciar y aprender sobre las diversas actividades sostenibles que realizan en la reserva, como el manejo de taricaya (Podocnemis unifilis), vigilancia comunitaria y aprovechamiento del aguaje (Mauritia flexuosa), un super fruto amazónico con altos valores nutricionales, de importantancia ambiental, social y económica.

El 10 de mayo once personas partimos del puerto de Mahuizo rumbo a Nauta, un viaje de 17 horas en el cual se pudo apreciar la diversidad faunística y belleza escénica que ofrece la Amazonía peruana, posterior a ello abordamos una nueva embarcación en la cual después de 1 hora pudimos llegar a la PV01 (Garita principal de la RNPS), estando ahí recibimos un cálido saludo por parte del Guardaparque del SERNANP quien nos realizó una breve introducción sobre la reserva y sus características por lo que fue una oportunidad para que los diversos participantes formulen preguntas. Al recibir el permiso de entrada viajamos unos minutos y tuvimos la bienvenida por los representantes de la Comunidad Nativa de Veinte de Enero, estando ahí previo al inicio de las actividades de capacitación era importante que cada uno de  nosotros se presente y mencione la importancia de haber llegado ahí. 

Durante más de 30 años la comunidad de Veinte de Enero ha logrado entender la importancia y la necesidad de conservar el bosque, es por ello que han adoptado diversas técnicas para aprovechar el aguaje de manera que su existencia no se vea comprometida por actividades comunes en la selva amazónica como el talado de la palmera.

Iniciamos las capacitaciones con un rompehielo, una actividad muy dinámica que permitió que nuestros compañeros y el grupo de escaladores de Veinte de Enero entren en confianza y se relajen; después dimos inicio a la capacitación brindada por el representante de la Asociación de Conservación de Recursos Naturales – Veinte de Enero (ACORENA), el Sr. Modesto Zamora Nascimiento, una autoridad muy amable quien no dudó en contar y explicar a detalle sobre los inicios de esta actividad, la cual empezó con pocas personas y que hoy en día ha crecido en cifras y en mayor participación activa de mujeres, esta asociación es la encargada de cosechar y acopiar el aguaje a más de 20 metros de altura, actividad que es llevada a cabo mediante el uso de equipos de seguridad como subidores denominados maquisapas. 

El escalado es un rasgo característico de los comuneros por lo que tanto hombres y mujeres de todas las edades lo tiene muy bien aprendido; es por ello que durante la capacitación fue impresionante ver a un grupo de pobladores de diversas edades (entre 16 – 86 años) escalar las palmeras con diversos equipos, haciendo gala de su habilidad en un tiempo aproximado de 2 minutos, fue una momento de asombro debido a que ellos mostraron mucha confianza y tranquilidad. Posterior a ello fue el turno de nuestros participantes de darse la oportunidad de subir la palmera, poco a poco cada uno se animó por lo que el apoyo de los escaladores profesionales fue determinante para que nuestros representantes den el siguiente paso a subir. Muchos de ellos se divirtieron e inclusive deseaban subir más; sin embargo, el tiempo y la seguridad estaban limitadas, el escalado fue una de las actividades que más gozaron los compañeros. 

El proceso de transformación de Mauritia flexuosa se da con la Asociación de Productores y Procesadores de Aceite de Aguaje Veinte de Enero (APRO), un segundo grupo de pobladores representado por el apu Wiler Tuesta Velasquez ha desarrollado una alternativa económica mediante la implementación de un laboratorio y maquinarias para para la fabricación de aceite y jabones de aguaje. El trabajo de ambas asociaciones ha permitido que empresas internacionales y multinacionales como Natura y AJE compren el fruto en diversas formas, este acuerdo ha permitido que exista un ingreso económico y mejor gestión de los recursos naturales del bosque mediante la conservación de los aguajales, pues uno de los requisitos para que el aguaje sea comprado es que las palmeras no sean taladas, lo que permite un aprovechamiento constante del fruto y más proyectos de reforestación sigan en pie.

Por la tarde fue el turno de capacitarse de nuestros 3 guardaparques oficiales de la concesión, quienes recibieron una capacitación de vigilancia comunitaria, durante la charla se habló de cómo se da la organización para monitorear y dialogar con posibles infractores que puedan poner en riesgo la flora y fauna de la reserva, por lo que mencionaron que un correcto diálogo permitirá que los que infrinjan entiendan que lo que hacen a parte de tener un castigo es negativo para el medio ambiente. De igual manera los guardaparques realizaron diversas consultas las cuales fueron aclaradas. 

En los próximos días estando ya en la Comunidad Nativa de Yarina, el Sr. Enrique Uraco (autoridad de la comunidad) nos capacitó sobre el manejo del aguaje y su recurso bandera que es la taricaya (Podocnemis unifilis).

La cosecha del aguaje es muy diferente en relación a sus vecino de Veinte de Enero, pues a pesar de encontrarse dentro de la misma reserva las técnicas de escalado difieren en ambas comunidades; mientras Veinte de Enero utiliza maquisapas y subidores con piernera la comunidad de Yarina utiliza subidores con sentadores, el Sr. Uraco indicó que para su comunidad el uso de este material les brinda mayor confianza a pesar de tomar un poco más de tiempo en subir. Nuestros participantes quedaron encantados con este equipo debido a que el 100% tuvo mayor afinidad y confianza por este tipo de subidor por lo que se reflejó en una participación más activa al momento de subir la palmera. 

La capacitación del manejo de las taricayas fue otra de las actividades que maravilló a nuestros visitantes, pues aprendieron sobre las formas sostenibles de aprovechar económicamente los huevos de taricaya sin comprometer sus cifras; Yarina es una comunidad que cada año se traza cosechar y sembrar más huevos de taricayas por lo que siempre en meses de agosto a diciembre son periodos en el que demandan de mano de obra y en los que también deben estar más alertas en relación a la vigilancia de los huevos, ya que es común encontrar infractores tratando de transportar este recurso sin los permisos correspondientes. Los pobladores se vieron entusiasmados con que a futuro pueda implementarse igualmente un proyecto de taricaya en sus comunidades.

El último día en Pacaya Samiria fue una oportunidad para el guardaparque oficial de SERNANP en la reserva, el Sr. Robert Arirama Vela extendió una capacitación directa a los guardaparques de la CCYM, en donde nos mostraron sus actividades y formas de vigilancia, patrullaje, capacitaciones que reciben, así como materiales y equipos que utilizan. Fue un momento importante ya que nuestros guardaparques pudieron entrar en confianza con un colega que realiza las misma labores en campo y entender sobre el gran trabajo que realizan al proteger los bosques amazónicos.

La pasantía a Pacaya Samiria fue un momento inolvidable, una oportunidad de salir y aprender que sí es posible generar ingresos económicos con los recursos del bosque sin la necesidad de destruir los ecosistemas y de poder trabajar en equipo con total transparencia. Sólo queda agradecer lo compartido y ejecutar lo aprendido para demostrar que con fuerza de voluntad todo es posible.

Del 10 al 14 de mayo un equipo conformado por pobladores de comunidades aledañas a la Concesión de Conservación Yanayacu Maquia (Mahuizo, Santa Lucía, Selva Alegre y Nueva Florida) de Loreto, guardaparques de la CCYM así como representantes de la ONG Envol Vert realizaron una viaje de aprendizaje a las comunidades nativas de Veinte de Enero y Yarina localizadas dentro de la Reserva Nacional Pacaya Samiria (RNPS). Este viaje tuvo como objetivo vivenciar y aprender sobre las diversas actividades sostenibles que realizan en la reserva, como el manejo de taricaya (Podocnemis unifilis), vigilancia comunitaria y aprovechamiento del aguaje (Mauritia flexuosa), un super fruto amazónico con altos valores nutricionales, de importantancia ambiental, social y económica.

El 10 de mayo once personas partimos del puerto de Mahuizo rumbo a Nauta, un viaje de 17 horas en el cual se pudo apreciar la diversidad faunística y belleza escénica que ofrece la Amazonía peruana, posterior a ello abordamos una nueva embarcación en la cual después de 1 hora pudimos llegar a la PV01 (Garita principal de la RNPS), estando ahí recibimos un cálido saludo por parte del Guardaparque del SERNANP quien nos realizó una breve introducción sobre la reserva y sus características por lo que fue una oportunidad para que los diversos participantes formulen preguntas. Al recibir el permiso de entrada viajamos unos minutos y tuvimos la bienvenida por los representantes de la Comunidad Nativa de Veinte de Enero, estando ahí previo al inicio de las actividades de capacitación era importante que cada uno de  nosotros se presente y mencione la importancia de haber llegado ahí. 

Durante más de 30 años la comunidad de Veinte de Enero ha logrado entender la importancia y la necesidad de conservar el bosque, es por ello que han adoptado diversas técnicas para aprovechar el aguaje de manera que su existencia no se vea comprometida por actividades comunes en la selva amazónica como el talado de la palmera.

Iniciamos las capacitaciones con un rompehielo, una actividad muy dinámica que permitió que nuestros compañeros y el grupo de escaladores de Veinte de Enero entren en confianza y se relajen; después dimos inicio a la capacitación brindada por el representante de la Asociación de Conservación de Recursos Naturales – Veinte de Enero (ACORENA), el Sr. Modesto Zamora Nascimiento, una autoridad muy amable quien no dudó en contar y explicar a detalle sobre los inicios de esta actividad, la cual empezó con pocas personas y que hoy en día ha crecido en cifras y en mayor participación activa de mujeres, esta asociación es la encargada de cosechar y acopiar el aguaje a más de 20 metros de altura, actividad que es llevada a cabo mediante el uso de equipos de seguridad como subidores denominados maquisapas. 

El escalado es un rasgo característico de los comuneros por lo que tanto hombres y mujeres de todas las edades lo tiene muy bien aprendido; es por ello que durante la capacitación fue impresionante ver a un grupo de pobladores de diversas edades (entre 16 – 86 años) escalar las palmeras con diversos equipos, haciendo gala de su habilidad en un tiempo aproximado de 2 minutos, fue una momento de asombro debido a que ellos mostraron mucha confianza y tranquilidad. Posterior a ello fue el turno de nuestros participantes de darse la oportunidad de subir la palmera, poco a poco cada uno se animó por lo que el apoyo de los escaladores profesionales fue determinante para que nuestros representantes den el siguiente paso a subir. Muchos de ellos se divirtieron e inclusive deseaban subir más; sin embargo, el tiempo y la seguridad estaban limitadas, el escalado fue una de las actividades que más gozaron los compañeros. 

El proceso de transformación de Mauritia flexuosa se da con la Asociación de Productores y Procesadores de Aceite de Aguaje Veinte de Enero (APRO), un segundo grupo de pobladores representado por el apu Wiler Tuesta Velasquez ha desarrollado una alternativa económica mediante la implementación de un laboratorio y maquinarias para para la fabricación de aceite y jabones de aguaje. El trabajo de ambas asociaciones ha permitido que empresas internacionales y multinacionales como Natura y AJE compren el fruto en diversas formas, este acuerdo ha permitido que exista un ingreso económico y mejor gestión de los recursos naturales del bosque mediante la conservación de los aguajales, pues uno de los requisitos para que el aguaje sea comprado es que las palmeras no sean taladas, lo que permite un aprovechamiento constante del fruto y más proyectos de reforestación sigan en pie.

Por la tarde fue el turno de capacitarse de nuestros 3 guardaparques oficiales de la concesión, quienes recibieron una capacitación de vigilancia comunitaria, durante la charla se habló de cómo se da la organización para monitorear y dialogar con posibles infractores que puedan poner en riesgo la flora y fauna de la reserva, por lo que mencionaron que un correcto diálogo permitirá que los que infrinjan entiendan que lo que hacen a parte de tener un castigo es negativo para el medio ambiente. De igual manera los guardaparques realizaron diversas consultas las cuales fueron aclaradas. 

En los próximos días estando ya en la Comunidad Nativa de Yarina, el Sr. Enrique Uraco (autoridad de la comunidad) nos capacitó sobre el manejo del aguaje y su recurso bandera que es la taricaya (Podocnemis unifilis).

La cosecha del aguaje es muy diferente en relación a sus vecino de Veinte de Enero, pues a pesar de encontrarse dentro de la misma reserva las técnicas de escalado difieren en ambas comunidades; mientras Veinte de Enero utiliza maquisapas y subidores con piernera la comunidad de Yarina utiliza subidores con sentadores, el Sr. Uraco indicó que para su comunidad el uso de este material les brinda mayor confianza a pesar de tomar un poco más de tiempo en subir. Nuestros participantes quedaron encantados con este equipo debido a que el 100% tuvo mayor afinidad y confianza por este tipo de subidor por lo que se reflejó en una participación más activa al momento de subir la palmera. 

La capacitación del manejo de las taricayas fue otra de las actividades que maravilló a nuestros visitantes, pues aprendieron sobre las formas sostenibles de aprovechar económicamente los huevos de taricaya sin comprometer sus cifras; Yarina es una comunidad que cada año se traza cosechar y sembrar más huevos de taricayas por lo que siempre en meses de agosto a diciembre son periodos en el que demandan de mano de obra y en los que también deben estar más alertas en relación a la vigilancia de los huevos, ya que es común encontrar infractores tratando de transportar este recurso sin los permisos correspondientes. Los pobladores se vieron entusiasmados con que a futuro pueda implementarse igualmente un proyecto de taricaya en sus comunidades.

El último día en Pacaya Samiria fue una oportunidad para el guardaparque oficial de SERNANP en la reserva, el Sr. Robert Arirama Vela extendió una capacitación directa a los guardaparques de la CCYM, en donde nos mostraron sus actividades y formas de vigilancia, patrullaje, capacitaciones que reciben, así como materiales y equipos que utilizan. Fue un momento importante ya que nuestros guardaparques pudieron entrar en confianza con un colega que realiza las misma labores en campo y entender sobre el gran trabajo que realizan al proteger los bosques amazónicos.

La pasantía a Pacaya Samiria fue un momento inolvidable, una oportunidad de salir y aprender que sí es posible generar ingresos económicos con los recursos del bosque sin la necesidad de destruir los ecosistemas y de poder trabajar en equipo con total transparencia. Sólo queda agradecer lo compartido y ejecutar lo aprendido para demostrar que con fuerza de voluntad todo es posible.

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