Publicado el: 24/11/20213 min de lectura

¡No íbamos a dejar de celebrar nuestro décimo aniversario (de nuevo) en el campo!

Para esta ocasión nos fuimos a Cispatá, en el norte de Colombia, en la costa del Caribe, con los equipos de oficina y de campo. Era una oportunidad para encontrarse por fin cara a cara. La mayoría de nosotros nos conocíamos, pero sólo nos habíamos visto durante las famosas reuniones de equipo a través de ZOOM.

El primer día fue para relajarse y descubrir los alrededores: ¡la playa! ¡Al agua Patos! ¡Cuidado con las aguas malas! Seguido de una merecida noche de descanso.

En el segundo día, tuvimos el honor de visitar con Assocaimanes, el Distrito de Gestión Integrada (DRMI) de Cispatá. El DRMI es una zona de marismas estuariales y marinas con ecosistemas de bosque seco, manglares y humedales de agua dulce, amenazados por el cambio climático global. La zona sufría mucho de la casa ilegal hace poco tiempo. Es en ese contexto que nació la asociación, con meta de preservar los ecosistemas y proponer una alternativa a la caza.

Después de una visita a la reserva, hicimos un viaje en barco para aprender sobre los manglares y el método de plantación de un mangle.

A continuación, se conversó con los participantes del proyecto y los miembros de la asociación, algunos de los cuales son antiguos cazadores de caimanes, que ahora trabajan de la mano con las instituciones para conservar la fauna y la flora de esta zona.

Después de cenar a las 6 de la noche, fuimos a descubrir el manglar de noche, iluminado por la luna llena, para contar los caimanes en su lugar natural. Hemos contado 32 individuos. Un cambio notable, ya que nuestro guía nos explicó que, al principio del proyecto, en el mismo sendero, ¡sólo se observaron 4 individuos!

Al día siguiente, el equipo de Envol Vert tuvo la oportunidad de hablar sobre el voluntariado, una parte fundamental de nuestra fundación en Colombia. Los voluntarixs son el alma de Envol Vert y les damos las gracias. De hecho, queríamos darles voz y obtener comentarios directos sobre sus experiencias. Los puntos de mejora, pero también los buenos momentos, por supuesto. Cada uno compartió una foto significativa de su experiencia en la asociación.

¡Un momento rico que esperamos repetir!

Gracias a Assocaimanes por recibirnos y a Axel y Alejandra por la organización de este hermoso viaje que quedará grabado en la memoria de todos.

Gracias a nuestros fotógrafos Diego y Rachel

¡No íbamos a dejar de celebrar nuestro décimo aniversario (de nuevo) en el campo!

Para esta ocasión nos fuimos a Cispatá, en el norte de Colombia, en la costa del Caribe, con los equipos de oficina y de campo. Era una oportunidad para encontrarse por fin cara a cara. La mayoría de nosotros nos conocíamos, pero sólo nos habíamos visto durante las famosas reuniones de equipo a través de ZOOM.

El primer día fue para relajarse y descubrir los alrededores: ¡la playa! ¡Al agua Patos! ¡Cuidado con las aguas malas! Seguido de una merecida noche de descanso.

En el segundo día, tuvimos el honor de visitar con Assocaimanes, el Distrito de Gestión Integrada (DRMI) de Cispatá. El DRMI es una zona de marismas estuariales y marinas con ecosistemas de bosque seco, manglares y humedales de agua dulce, amenazados por el cambio climático global. La zona sufría mucho de la casa ilegal hace poco tiempo. Es en ese contexto que nació la asociación, con meta de preservar los ecosistemas y proponer una alternativa a la caza.

Después de una visita a la reserva, hicimos un viaje en barco para aprender sobre los manglares y el método de plantación de un mangle.

A continuación, se conversó con los participantes del proyecto y los miembros de la asociación, algunos de los cuales son antiguos cazadores de caimanes, que ahora trabajan de la mano con las instituciones para conservar la fauna y la flora de esta zona.

Después de cenar a las 6 de la noche, fuimos a descubrir el manglar de noche, iluminado por la luna llena, para contar los caimanes en su lugar natural. Hemos contado 32 individuos. Un cambio notable, ya que nuestro guía nos explicó que, al principio del proyecto, en el mismo sendero, ¡sólo se observaron 4 individuos!

Al día siguiente, el equipo de Envol Vert tuvo la oportunidad de hablar sobre el voluntariado, una parte fundamental de nuestra fundación en Colombia. Los voluntarixs son el alma de Envol Vert y les damos las gracias. De hecho, queríamos darles voz y obtener comentarios directos sobre sus experiencias. Los puntos de mejora, pero también los buenos momentos, por supuesto. Cada uno compartió una foto significativa de su experiencia en la asociación.

¡Un momento rico que esperamos repetir!

Gracias a Assocaimanes por recibirnos y a Axel y Alejandra por la organización de este hermoso viaje que quedará grabado en la memoria de todos.

Gracias a nuestros fotógrafos Diego y Rachel

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¿Cuál es su impacto en los bosques?

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