¿Y si para conocer la biodiversidad no fuera indispensable observar directamente los animales?
Un método innovador llamado ADN ambiental permite obtener información de gran valor científico y reforzar la conservación de los bosques de una manera muy diferente. Basado en la observación de pequeños rastros invisibles dejados por las especies, como células de piel, se introduce por primera vez en los caseríos rurales de la comunidad de Solano en el Caquetá. Esto en el marco del proyecto ConBosque, financiado por el Fondo Francés para el Medio Ambiente Mundial (FFEM) e implementado por Amazon Conservation Team (ACT) y Envol Vert. Se organizaron espacios de sensibilización sobre ADN ambiental en abril de 2026 con las familias campesinas participantes en el proyecto. Después de la toma de veinte muestras de agua y su análisis en sitios estratégicos, por parte del equipo de ACT y de la Universidad de Los Andes, cada uno pudo constatar la riqueza de esta herramienta para los bosques amazónicos de Colombia.
Una jornada comunitaria y participativa en el marco del proyecto ConBosque
Conocer la biodiversidad de un territorio puede pasar por observar células de piel, residuos de mucosidad, escamas o materia orgánica que se depositan en el agua después del paso de los animales. Es mucho más fácil detectar su presencia de esta manera. El programa ConBosque debe permitir comprender mejor la diversidad biológica de los territorios prioritarios del municipio. En este contexto, se organizaron espacios de sensibilización con las familias campesinas participantes en el proyecto. El objetivo era presentar la metodología del ADN ambiental y planificar el monitoreo. Todo esto se desarrolló de manera participativa y el diálogo resultó en la selección de la zona donde se realizaría la primera campaña de muestreo: La Bamba.
Una intervención científica en cuerpos de agua con el ADN ambiental
Del 7 al 10 de julio de 2026, el equipo técnico de ACT y de la Universidad de Los Andes, acompañado por habitantes de la comunidad, recorrió diferentes zonas de la vereda en busca de sectores de alto valor de conservación. Esto con el fin de tomar 20 muestras de agua en sitios estratégicos, tales como pasos de fauna y puntos de salinización natural. Cada muestra de agua fue filtrada según protocolos científicos especializados que permiten capturar el material genético que los organismos liberan naturalmente en el ambiente. A diferencia de otros métodos de monitoreo, el ADN ambiental constituye una herramienta no invasiva, ya que no requiere capturar, manipular ni perturbar la vida silvestre. El análisis de estas muestras permitirá establecer un inventario de los vertebrados presentes en el territorio, incluyendo especies difíciles de detectar debido a sus hábitos nocturnos, comportamiento discreto o baja abundancia.
Un encuentro que permitió el intercambio de conocimientos y experiencias
Más allá del trabajo de campo, esta jornada también fue un momento de intercambio de conocimientos entre las participantes. A través de ejemplos cotidianos, las participantes comprendieron que el ADN funciona como una “huella” única que cada ser vivo deja en el ambiente, lo que permite identificar qué especies han pasado por un lugar determinado, únicamente analizando el agua.
El interés de la comunidad por conocer los resultados se reflejó en las palabras de Jairo Marín, propietario de la finca Villa Marín, quien destacó el valor que representará esta información para comprender mejor la fauna presente en su territorio:
«Entendí que el ADN sirve para ver cuántos animales hay en el bosque, en la zona, en el territorio donde estamos. Quizás hay animales de los que casi no creeríamos que viven aquí. Sería bueno que, más adelante, nos den una lista de los animales presentes en la zona.»
Los efectos positivos del ADN ambiental
Este tipo de herramienta científica permitirá no solo profundizar en el conocimiento de la biodiversidad del municipio, sino que también reforzará los procesos comunitarios de conservación. Los resultados servirán como línea base para el monitoreo de la fauna, la ordenación territorial y la toma de decisiones orientadas a proteger los ecosistemas que sostienen los medios de vida de las familias campesinas. La implementación del ADN ambiental muestra cómo la ciencia y los saberes locales pueden complementarse para producir información valiosa, reforzando la gestión participativa del territorio y promoviendo estrategias innovadoras para la conservación de la Amazonia colombiana.






